martes, 10 de agosto de 2010

Nuestro legado



















El Paraguay a lo largo de su sufrida historia de vida independiente, ha sido y es, constantemente seducido por tratados deshonestos y mezquinos por parte de todos sus vecinos, el país entero se ha dejado hechizar por sumas minúsculas y tasas de interés ridículas, presentadas por los demás países como la luz al final del túnel de la pobreza nacional. Nosotros, los paraguayos, en nuestro afán de ser “buenos vecinos” y de afianzar la trillada “fraternidad internacional” o simplemente por no poseer la capacidad de ver de antemano las jugarretas políticas y judiciales a las que nos están arrastrando, nos dejamos llevar como insectos hacia la luz de la bombilla que tarde o temprano, terminará quemándonos la cabeza.

Entre estos nefastos tratados, que encarcelaron a nuestra economía internacional a por lo menos 30 años más de deudas externas con una enorme cantidad de países alrededor del mundo se pueden citar, por nombrar algunos, los tratados secretos firmados durante las guerras en las cuales literalmente renunciábamos a nuestra soberanía nacional y el famoso, siempre mal visto y poco querido tratado de Itaipú.

Resulta alarmante pensar que luego de años de ver los resultados de los pésimos acuerdos a los que llegaron los mandatarios anteriores, los actuales jefes de gobierno sigan cayendo en las mismas trampas de años pasados, como troncos inertes remolcados por la corriente hacia una caída libre que, irónicamente, en vez de liberarnos, nos hace prisioneros en nuestro propio país.

Somos condenados a cadena perpetua en nuestra propia tierra, cautivos en nuestra casa, los paraguayos vivimos en una prisión domiciliaria nacional, sentenciados por un delito que no cometimos, pero que todos pagamos, una deuda creada por los intereses impagables de las alianzas que contrajimos ingenuamente hace mas de una veintena de años, obligados a trabajar durante decenios viendo como nuestro esfuerzo va a parar a las arcas de otro pueblo mientras nuestros compatriotas mueren por enfermedades perfectamente curables, nuestros niños intentan aprender sus lecciones en condiciones infrahumanas y mientras nuestra economía nacional se desangra gota a gota.

Este, señoras y señores, es el legado de nuestros ancestros y nuestro legado a los que procederán.

2 comentarios:

el ojo redondo de mou dijo...

Cero inspiración para este blog, perdonen la piloteada jefe

Renato Minardi dijo...

Eso mismo te iba a decir... Que lo que esto es?

Anacronismo: "El Paraguay a lo largo de su sufrida historia de vida independiente, ha sido y es, constantemente seducido por tratados deshonestos y mezquinos por parte de todos sus vecinos"

WTF??? De donde salio el dato? Y no son tantos paises en serio... Es mas, nuestra deuda externa es de las mas pequeñas de la region: "encarcelaron a nuestra economía internacional a por lo menos 30 años más de deudas externas con una enorme cantidad de países alrededor del mundo se pueden citar"

Ehhh? Que tratados pio?: "los tratados secretos firmados durante las guerras en las cuales literalmente renunciábamos a nuestra soberanía nacional"

Nuestras tasas impositivas son las más bajas de la región: "obligados a trabajar durante decenios viendo como nuestro esfuerzo va a parar a las arcas de otro pueblo" y párrafos anteriores.

El problema real, sobre el último punto, es que casi el 90% de los gastos públicos es para salarios y otros suplementos para nuestros queridos empleados públicos. (Lo dijo un importante economista con posgrados en Inglaterra y Yankilandia, cuyo nombre no recuerdo en este momento, en un estudio que escuche ayer sobre la economía paraguaya)