

Antes de prolongarme en mis escritos, quiero aclarar que esta no es, ni pretende ser una arremetida contra el catolicismo, ni contra ninguna religión en especial, sino más bien contra el modo en que la iglesia católica ha convertido a la creencia en un negocio, contradiciendo así, las mismas sagradas escrituras que le dieron su origen. Me considero plenamente merecedor de los achaques que pueda recibir de cualquier persona que lea esto y no lo crea correcto, recordando que los siguientes no son ni más ni menos que datos estadísticos.
Como ya sabemos, la historia de la Santa Iglesia Católica está plagada de acontecimientos nada santísimos, entre los que se pueden nombrar, “Las Cruzadas”, “la Santa Inquisición” o “Quema de Brujas”, la quema de libros, las listas negras, el subyugamiento y la denigración de la mujer, el genocidio de los pueblos prehispánicos, como así también, otros temas más actuales como el encubrimiento de la pederastia y los escándalos sexuales en el seno de la iglesia. Todas estas situaciones atentan directamente contra las bases originarias de esta religión. No me considero un conocedor de la Biblia, pero conozco los valores primarios que la rigen, como “no matarás, no codiciaras, tratarás al prójimo como a ti mismo, no robarás, no cometerás actos impuros, etc”, tan solo en las primeras líneas, todos estos mandamientos ya fueron violados.
Pero en esta ocasión quiero ocuparme de una parte del Cristianismo en especial, la que dice “Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios (Lucas, 6:17)”. Si esto es así, todos los Papas, presbíteros, Diáconos y demás jerárquicos religiosos deberían saber que les espera un lugar muy caliente al terminar su paso por esta vida.
Las reservas financieras exteriores del Vaticano se encuentran concentradas principalmente en Wall Street. Estas acciones tienen un valor aproximado de 100 mil millones de euros y solo en Alemania alcanza los 500 mil millones de euros. Como dijo Balzac “detrás de cada gran fortuna hay un crimen”. Este caso no es diferente.
El Vaticano tiene el segundo tesoro en oro más grande del mundo, detrás de los Estados Unidos. Esta cantidad de metal está valorada en 3.500.000.000 de euros. ¿De dónde proviene este oro?, esta riqueza, -como todas- tiene un origen sangriento, gran parte de ésta fue arrebatada a Suramérica durante la conquista y casi exterminio de los pobladores originarios del Perú. La iglesia, usando las banderas del cristianismo, ha sido uno de los instrumentos ideológicos más exitosos para las sociedades clasistas –el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo-, lo cual, desde luego, produjo miles de millones de divisas en ganancias.
La iglesia también es la mayor terrateniente del mundo occidental. Posee millones de hectáreas en Alemania, miles de hectáreas en Italia, el 20% de la campiña de España, de Portugal, Argentina, miles de hectáreas en Inglaterra y millones de hectáreas en los Estados Unidos. Posee también miles de millones de dólares en construcciones edilicias, casi el 1/3 de las construcciones en Italia, ¿No se supone que encontraríamos a Dios debajo de una piedra?, entonces, ¿cuál es la necesidad de poseer semejante cantidad de edificios?
Los sacerdotes se pasan hablando sobre humildad y ayuda al prójimo, si tan solo se donara una parte de esta gigantesca fortuna a las zonas carenciadas de África u otros países necesitados, se solucionarían todos los problemas de hambruna y con tantos miles de Km2 en el mundo, se solucionaría el problema de la falta de espacio.
Como se puede vivir con la mentira de ser “Representantes del cielo en la tierra”, y saber que todos los días las personas mueren de hambre mientras tu fortuna (que debería usarse para paliar el hambre) solo crece?, ¿cómo se puede ser tan caradura y hablar de “solidaridad para con el prójimo”, si rematando un anillo de la mano del Papa podrías cambiar el destino cientos de personas en Camboya?, ¿Cuánta gente indigente en Alemania, Italia o Argentina podría dormir bajo techo si se donaran las miles de edificaciones que posee la iglesia?. Es realmente triste pensar que lo que empezó siendo una hermosa iniciativa, hoy solo sea un negocio.
Si de los pobres es el reino de los cielos, el vaticano es el epicentro del infierno.






