

“La juventud vive una cultura de muerte”, expresó una vez alguien en un congreso, lo cual no hizo más que, con datos estadísticos, confirmar lo que yo y mucha otra gente ya sabía o temía, que esta generación está estancada entre el reggaetón y la desidia, el consumismo exagerado y la publicidad erótica. La falta de visión a futuro llenó a la juventud de falsas expectativas de una vida de opulencia con prácticamente ningún esfuerzo o preparación, dependiendo casi exclusivamente de que papi, mami o algún “paíno” le consiga un puesto con una excelente remuneración y 6 horas de trabajo.
Pensando en estas situaciones, vienen a la mente las palabras que constantemente surgen de la boca de las personas de esta generación; “Ni ahí estoy”, “así nomás luego es”, “¿qué pió lo que vamos a hacer guau?”, entre otras miles de frases que expresan desgana, dejadez y desinterés.
Esta triste revelación lleva a pensar; ¿donde quedó esa supuesta “llamarada ardiente” que enciende la sangre de la juventud y enerva sus sentidos?, ¿donde está la chispa sagrada que hace que aprieten los dientes y salgan a las calles a exigir cuanto sueño de juventud les venga a la mente?, ¿es acaso, el fútbol la única pasión de la juventud?, ¿acaso no existe una pasión por lograr una mejor formación, un país más justo o una mejor distribución de las riquezas?, donde quedó el fuego que impulsó a jóvenes hace 199 años a buscar algo DIFERENTE, algo que todos creían imposible, unos cuantos jóvenes, lo hicieron realidad, solo a costa de espíritu y fuego.
¡JUVENTUD, YO LOS CONVOCO! (al mejor estilo Harvey Milk), no nos dejemos estar, que así se nos pasará la juventud y llegaremos a la adultez sintiendo que nuestra “edad de oro” pasó en vano, no dejemos que los seres oscuros que ocupan los altos mandos del país nos digan como tenemos que pensar, copemos las calles con nuestras almas neuróticas de pasión, con nuestros corazones bombeando ideas frescas, salgamos a las calles a exigir que las personas sepan que existimos, revivamos esa llama que hace 199 años cambio el curso de la historia, que si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo va a hacer?
No hay comentarios:
Publicar un comentario